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Cómo crear agentes de IA: Guía para principiantes

Crear un agente de inteligencia artificial ya no es algo reservado exclusivamente a desarrolladores o grandes empresas tecnológicas. Actualmente existen plataformas visuales, herramientas low-code, frameworks de programación y modelos de lenguaje que permiten construir agentes capaces de consultar información, tomar decisiones, utilizar herramientas y ejecutar determinadas tareas.

Sin embargo, crear un agente de IA útil no consiste simplemente en conectar un modelo de inteligencia artificial a una aplicación. Antes es necesario definir qué problema debe resolver, qué información necesita, qué acciones puede ejecutar y cuáles serán sus límites.

En proyectos empresariales, contar con un consultor de IA para empresas permite analizar los procesos del negocio, detectar oportunidades de automatización y decidir dónde puede aportar valor un agente inteligente antes de desarrollar la solución.

En esta guía aprenderás cómo crear agentes de IA paso a paso, qué elementos necesitas, qué herramientas puedes utilizar y qué aspectos deberías revisar antes de poner tu primer agente en funcionamiento.

¿Qué es un agente de IA y cómo funciona?



Un agente de IA es un sistema capaz de utilizar inteligencia artificial, información y herramientas externas para realizar tareas con un determinado nivel de autonomía.

En muchos agentes actuales, un modelo de lenguaje de gran tamaño o LLM funciona como motor principal. El modelo interpreta la petición del usuario, analiza el contexto disponible y determina qué respuesta debe generar o qué acción debe solicitar a una herramienta externa.

Por ejemplo, un agente conectado a una base de datos podría interpretar una pregunta, generar la consulta necesaria para localizar la información y devolver el resultado al usuario. Si además tiene acceso a otras aplicaciones mediante una API, podría desencadenar determinadas acciones en ellas.

Diferencias entre un agente de IA, un chatbot y un asistente de IA

Aunque los conceptos se utilizan a veces como sinónimos, no siempre hacen referencia a lo mismo.

Un chatbot tradicional suele responder utilizando reglas, árboles de decisión o conversaciones previamente definidas. Un agente de IA puede ir más allá, ya que puede interpretar el contexto, seleccionar herramientas y decidir qué pasos debe seguir para completar una tarea.

Un asistente de IA puede ayudar al usuario a encontrar información, redactar contenidos o resolver consultas, mientras que un agente puede incorporar también la capacidad de ejecutar acciones sobre aplicaciones y sistemas externos.

¿Qué puede hacer un agente de IA?

Las posibilidades dependen del objetivo del agente y, especialmente, de las herramientas e información a las que tenga acceso. Entre otras funciones, un agente puede responder preguntas, consultar documentos, clasificar información, generar informes, atender clientes, ayudar a empleados o automatizar determinadas tareas.

También puede conectarse con sistemas empresariales como un ERP, CRM, correo electrónico o bases de datos, permitiendo que la inteligencia artificial forme parte de procesos reales de la empresa.

¿Qué necesitas para crear un agente de IA?

Antes de elegir una plataforma concreta conviene entender las diferentes piezas que forman un agente. No todos los proyectos necesitan la misma arquitectura, pero existen varios elementos habituales.

Un objetivo y un caso de uso bien definidos

El primer elemento no es tecnológico. Antes de crear el agente debes saber exactamente qué quieres conseguir con él.

Un agente diseñado para responder preguntas internas de empleados necesitará unas capacidades distintas a otro encargado de gestionar consultas de clientes, analizar documentos o automatizar procesos.

Un modelo de lenguaje o LLM

En muchos agentes modernos, el LLM interpreta las instrucciones, comprende las peticiones y decide qué respuesta o acción debe generar.

La elección del modelo dependerá de las necesidades del proyecto. En un agente resulta especialmente importante valorar su capacidad para seguir instrucciones y trabajar correctamente con herramientas externas.

Instrucciones y reglas de comportamiento

El agente necesita instrucciones que establezcan qué debe hacer, qué no debe hacer, cómo debe responder y en qué situaciones debe utilizar cada herramienta.

Cuanto más claro esté su propósito, más sencillo será definir estas reglas y comprobar posteriormente si el agente está funcionando correctamente.

Datos y fuentes de conocimiento

Un agente puede necesitar acceso a documentos, preguntas frecuentes, bases de datos, información de productos, políticas internas o cualquier otra fuente relevante para su función.

La información debe estar relacionada con el objetivo del agente y mantenerse actualizada. Dar acceso a más información no significa necesariamente obtener mejores resultados.

Herramientas e integraciones

Las integraciones permiten que el agente deje de limitarse a generar texto y pueda consultar información o activar acciones en otras aplicaciones.

Por ejemplo, puede conectarse a sistemas CRM, ERP, plataformas de soporte, aplicaciones de marketing, herramientas de analítica, correo electrónico o bases de datos.

Si quieres profundizar en cómo la Inteligencia Artificial puede formar parte de la transformación digital de una empresa, en este vídeo te mostramos nuestra metodología y cómo abordamos este tipo de proyectos paso a paso.

Consultoría en Transformación Digital e IA: nuestra metodología paso a paso

Cómo crear un agente de IA paso a paso


Aunque cada proyecto es diferente, puedes utilizar los siguientes pasos como referencia para crear tu primer agente de IA.

1. Define el objetivo y el alcance del agente

Empieza respondiendo a una pregunta sencilla: ¿qué debe hacer el agente?

Puede ser responder preguntas sobre determinados productos, atender consultas de clientes, encontrar documentación, resumir información, clasificar correos o automatizar alguna tarea repetitiva.

También debes establecer desde el principio qué queda fuera de su alcance. Un agente sencillo con un problema claramente definido suele ser más fácil de desarrollar, comprobar y mejorar que otro al que se intenta asignar demasiadas funciones desde el primer momento.

Cuando se trata de una empresa, este análisis previo cobra todavía más importancia. Una consultoría de Inteligencia Artificial para empresas puede estudiar los procesos actuales, detectar tareas repetitivas e identificar oportunidades donde un agente inteligente pueda aportar un impacto real.

2. Elige la plataforma o tecnología

El siguiente paso consiste en elegir cómo vas a construir el agente. Existen plataformas no-code y low-code, herramientas de automatización y frameworks que permiten desarrollar soluciones mediante programación.

La elección debería depender del caso de uso, las integraciones necesarias, el nivel de personalización que necesitas y los conocimientos técnicos disponibles.

3. Selecciona el modelo de IA

El modelo será una de las piezas centrales del agente. No es necesario escoger un modelo únicamente porque tenga buenas capacidades generales. Debes comprobar si responde adecuadamente a las necesidades concretas del agente.

Cuando vaya a utilizar herramientas externas, resulta especialmente importante que sea capaz de seguir instrucciones y generar correctamente las llamadas o estructuras necesarias para interactuar con ellas.

4. Prepara la información que utilizará el agente

Piensa qué información necesita consultar para realizar correctamente su trabajo.

Un agente de atención al cliente puede necesitar documentación sobre productos, servicios y preguntas frecuentes. Un agente interno puede utilizar políticas de empresa, manuales o procedimientos. Otro destinado al análisis podría trabajar con información procedente de bases de datos.

La clave consiste en ofrecerle fuentes fiables, relevantes y actualizadas.

5. Define sus instrucciones y comportamiento

Las instrucciones permiten establecer la función del agente. Puedes indicar cuál es su propósito, qué información debe utilizar, cómo debe responder y cuándo debe recurrir a una herramienta.

También puedes establecer el tono de comunicación y las situaciones en las que debe solicitar más información o escalar una consulta a una persona.

6. Configura las variables y datos que debe recopilar

Algunos agentes necesitan recopilar información durante la conversación antes de poder completar una tarea.

Un agente comercial puede preguntar qué necesita el usuario. Uno de viajes podría necesitar conocer destino, presupuesto y número de viajeros. Un agente de soporte necesitará identificar el problema que se está produciendo.

Estas respuestas pueden almacenarse en variables que el agente utilizará posteriormente para continuar el flujo de trabajo.

7. Conecta el agente con herramientas y sistemas externos

Las integraciones son uno de los elementos que convierten a un agente de IA en una herramienta especialmente útil.

Puedes conectar la inteligencia artificial con un ERP, CRM, correo electrónico, bases de datos y otras aplicaciones empresariales. De este modo, la información y las acciones del agente pueden formar parte del flujo de trabajo habitual de la empresa.

También pueden utilizarse APIs y webhooks. Estas conexiones permiten que diferentes herramientas intercambien información y desencadenen acciones sin tener que trasladar los datos manualmente de un sistema a otro.

8. Define qué acciones puede ejecutar

No todos los agentes necesitan ejecutar acciones. Algunos simplemente recuperan información y generan respuestas.

Otros pueden tener permiso para enviar información, actualizar datos, clasificar solicitudes, generar informes o activar procesos. Debes determinar cuáles son necesarias para cumplir el objetivo inicial y limitar el acceso a las que realmente necesita.

9. Prueba el agente antes de ponerlo en funcionamiento

Las pruebas son una parte fundamental del proceso. Antes de poner el agente en funcionamiento debes comprobar cómo responde ante diferentes consultas y situaciones.

No pruebes únicamente situaciones ideales. Incluye consultas incompletas, preguntas fuera de alcance, errores, información ambigua y escenarios en los que el agente tenga que solicitar más datos.

Si puede ejecutar acciones importantes, conviene establecer mecanismos de control y, cuando proceda, validación humana antes de determinadas operaciones.

10. Supervisa los resultados y mejora su funcionamiento

El trabajo no termina cuando el agente se pone en funcionamiento. A partir de ese momento empiezas a obtener información real sobre cómo interactúan las personas con él.

Conviene revisar qué consultas recibe, en cuáles falla, qué herramientas utiliza y qué procesos generan problemas. Estos datos permiten ajustar las instrucciones, actualizar las fuentes de conocimiento y mejorar progresivamente el sistema.

¿Se puede crear un agente de IA sin saber programar?

No siempre es necesario saber programar para crear un agente de IA. Existen diferentes niveles de complejidad y herramientas dirigidas tanto a principiantes como a desarrolladores.

Crear agentes de IA con herramientas no-code y low-code

Las plataformas no-code y low-code ofrecen interfaces visuales que permiten configurar instrucciones, conectar fuentes de información y diseñar flujos sin tener que escribir toda la solución mediante código.

Son especialmente útiles para aprender cómo funcionan los agentes, crear prototipos y resolver casos de uso relativamente definidos.

Crear un agente de IA mediante programación

El desarrollo mediante programación permite un mayor grado de control, personalización y adaptación de la arquitectura.

También exige conocimientos técnicos mayores. Los desarrolladores pueden crear la arquitectura directamente utilizando lenguajes como Python o JavaScript, o utilizar frameworks que ya proporcionan componentes destinados a simplificar la construcción de flujos agénticos.

Herramientas para crear agentes de IA

No existe una única herramienta adecuada para todos los proyectos. La elección dependerá del nivel técnico, las integraciones necesarias y la complejidad del agente.

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